No buscas algo caduco, no buscas una experiencia que te haga sentir especial, no buscas un desahogo… estás cansado de intentar valerte por ti mismo y ver que siempre llegas a lo mismo.
El anhelo de ser auténtico es muchas veces un deseo que se enquista. Y duele. Porque no es un anhelo frustrado sin más, es un deseo, encendido en el corazón, que no deja de luchar por salir.
La llamada a ser auténtico no siempre es fácil de responder: da miedo. Pero por fin puedo gritarle al mundo que solo soy auténtica si soy en Ti y contigo.
Esto empezó siendo una locura que un día el Señor suscitó en el corazón de uno de nosotros. Como toda historia increíble, esto comenzó con un Sí, hágase en mí.