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11 de diciembre

Arrodíllate

“Los ciegos reciben la vista y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el Evangelio”.

Jesucristo, aun siendo el Hijo de Dios, fue el mayor ejemplo que tenemos de humildad, de ponerse el último y de hacerse pequeño. Esto no significa que no exprimiera al máximo los dones que Dios le había dado. Sino que, de la mano del Padre, se puso al servicio y se arrodilló ante los necesitados.

Muchas veces creemos que merecemos adulaciones y reconocimiento por lo que hacemos. Sin embargo, somos como el burro que lleva al Señor el Domingo de Ramos. La gloria, las palmas y el reconocimiento deben ser para el que cargamos, no para nosotros. Al igual que hizo Juan el Bautista, nosotros debemos disminuir para que Cristo crezca. Tu gloria es que Cristo sea glorificado, tu privilegio, anunciar el Evangelio.

Os invitamos a que hoy no esperéis más reconocimiento por vuestros actos que el dar gloria a Dios. Desprendeos de vuestra soberbia, de vuestras ataduras y miedos. Abandonaos en Él. Hincad rodilla al servicio del prójimo y cuando os den las gracias u os aplaudan responded: Gloria a Dios que está en el Cielo.

Calendario de adviento 2022 - 11 de 28