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10 de diciembre

Espabila

“Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que ya ha venido y no lo reconocieron. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”

Avanza el Adviento, y nos sigues de cerca con tus invitaciones cariñosas a estar vigilantes, porque estás cerca. No vaya a ser que vengas y no te reconozcamos, y sin reconocerte, dejemos que pases de largo.

Corremos el riesgo, los cristianos, de buscar a un Cristo sin Cruz, un cristianismo sin sufrimiento, sin dolor, sin esfuerzo. Y aquí, Jesús, lo dejas claro: seguirte implica estar dispuesto a sufrir contigo porque "no es el discípulo más que su maestro". Queremos amarte como tú nos amas, hasta la Cruz. Pero, ¿qué quieres de mí?, ¿qué se supone que tengo que hacer?

Seguramente, tú, que estás ahora leyendo esta pobre reflexión, te has encontrado en algún momento en esta tesitura, quizá ahora. “¿Señor, a qué me llamas? Por fin tengo claro que quiero hacer tu Voluntad, pero no tengo ni idea de qué me pides”. ¡Espabila!, ¡es-pa-bi-la! Es cierto que algunas veces el Señor permite el silencio, pero eso no significa que tengas que quedarte esperando a que pase algo extraordinario, o a que de repente tengas una iluminación estelar. El Padre te habla también en lo cotidiano. ¿Te paras a escuchar?, ¿o solo escuchas cuando obtienes la respuesta que buscas? Quizá tu pregunta no es la adecuada. Quizá el Señor quiere que te centres en otra cosa.

Señor, en el Camino, guíanos Tú.

Calendario de adviento 2022 - 14 de 28